Contactos para Emprendedores

Contemplando un calendario, se aprecia una diferencia entre la observancia de la Navidad y la de la Pascua. El ritual navideño tiene lugar en una fecha fija, en cambio la Pascua cae, a veces, tan temprana como mediados del mes de marzo y a veces tan tarde como a mediados del mes de abril. La causa de esta variación radica en que el Domingo de Pascua debe sincronizarse siempre con el primer domingo siguiente a la primera luna llena que veremos tras al equinoccio de primavera. Este procedimiento fue establecido por personas que comprendían perfectamente el esoterismo de la estación pascual. La Pascua "real" (la de la propia naturaleza) tiene lugar en el equinoccio de primavera, vale decir que 2 veces al año el planeta atraviesa el ciclo de la pascua, y esto es así según el hemisferio en de te haya tocado en suerte estar para primavera. Las energías planetarias que se movilizan en ese periodo están reflejadas dentro de cada uno de nosotros a través de arquetipos, en occidente la figura de Cristo encarna ese psicodrama ritualistico, y esto tiene todo el sentido y poder que podamos imaginar y sentir. No es casual, no es un dato menor. Una vez un amigo me dijo, "sabes qué Leo, somos ciegos caminando entre dioses". Y tuvo toda la razón.Añadiría que los dioses nos transitan por nuestro interior y muchas veces no somos conscientes del flujo de estar "energías" simplemente porque estamos tan atentamente a lo superficial y perceptible por los 5 sentidos primarios que nos perdemos de todo lo demás, de lo más "nutritivo" para nuestra alma (si consideras que el alma es la sede de tu cuerpo emocional). La pascua, entonces toma una nueva dimensión y el rol de la figura, del arquetipo de cristo también lo hace. El mensaje detrás de la metáfora de la semana santa se expande hasta abarcar la vida misma de cada ser humano... porque la vida humana pasa a ser una pascua en sí misma.
En lo pequeño (la llamada semana santa) representa simbólicamente todos y cada unos de los estadíos del viaje y experiencias que nuestra alma vivirá en este brevísimo instante que es el periodo entre nuestro nacimiento y nuestra muerte. El cristo, el arquetipo encarnado por el cristo bíblico interpreta un “personaje” que nos representa a cada uno de nosotros y experimenta, a través de su alma, nuestro propio viaje en esta vida. Y este viaje de una vida que tiene su versión “de bolsillo” (intensa y llena de significados), en lo que conocemos como la pascua cristiana o la ceremonia del pesaj dentro del judaísmo, se vuelve el viaje del héroe que está en "tránsito" que está en el proceso de un “salto” (pesaj) atravesando un pasaje, que le conduce a un nuevo mundo, una nueva realidad. a un nuevo estadío de conciencia trascendente en donde habremos dejado atrás aquello que del pasado no nos sirve más que para demorar nuestro propio desarrollo evolutivo. Esta ceremonia o ritual de renacimiento representa la oportunidad de soltar lo que nos hace daño (a todo nivel), lo que nos demora, lo que nos bloquea porque simplemente lo actualizamos y mantenemos vivo a por medio de nuestra propia voluntaria elección. Y el proceso de este tránsito, de este salto adelante es clarísimo, en la versión cristiana de este ritual arquetípico el cristo no muere en la cruz... el cristo a través de esa 14ª estación no hace más que culminar el proceso de transmutación que como el gusano devendrá en mariposa a través de una muerte (símbolo clarísimo del cambio de estado) y allí "renace" y todo su ser es elevado a los cielos, vale decir, “eleva su estado vibratorio” porque ha cumplido los pasos necesarios para dejar atrás un pasado que no tiene nada más que ofrecerle. Su realidad ya no será lo que dejado tras de sí y que fue representado por todo el vía crucis, los dolores emocionales, mentales y físicos que fueron encarnados en el psicodrama ritualistico por cada uno de los personajes que matemáticamente hicieron en cada acto lo que debía ser hecho para que el cristo pudiera alcanzar el punto de salto. De alguna manera a través de lo que llamamos "nuestra vida" es una gran Cuarentena (vinimos desde la noche eterna y allí volvemos al "morir físicamente"). Los ciclos, los pasajes, las transiciones están allí (afuera) sin embargo son aquellos “pesajs”, aquellas transiciones, aquellas "semanas pascuas" que existen dentro y se desarrollan en nuestro propio interior los que harán realmente la diferencia en nuestra propio crecimiento; allí los vía crucis son reales, las traiciones son cotidianas y las preguntas de “porque nuestro padre ha dejado que nos suceda lo que nos sucede” son cosa de cada dia que determinan cómo transitaremos por el camino de la vida. Porque, y valga la licencia... nos preocupan más los “porques” que los “para que” atravesamos estos tránsitos y “minipascuas” de bolsillo que todos vivenciamos. Muchas veces me pregunté porqué los cristianos no han bajado de la cruz al cristo doliente... asumo que nunca sabre porque... tampoco importa finalmente.... porque lo realmente importante para mi propia alma, para mi propio ser es que yo mismo no lo deje a mi cristo interior clavado eternamente a una cruz, que no es más que una etapa y no el DESTINO final de lo que nuestro propio ser está destinado a Ser.. una evolución constante que va dejando su vieja piel para dar lugar a una versión remozada de uno mismo.
.