I LOVE MALAGA, ME GUSTA MALAGA porque es una ciudad maravillosa


Málaga es una ciudad española, capital de la provincia homónima que forma parte de la comunidad autónoma de Andalucía. Está situada en el extremo oeste del mar Mediterráneo y en el sur de la península Ibérica, a unos 100 km al este del estrecho de Gibraltar.
Su término municipal ocupa una extensión de 395 km² que se extienden sobre los Montes de Málaga y el Valle del Guadalhorce. La ciudad está situada en el centro de una bahía rodeada de sistemas montañosos. Dos ríos, el Guadalmedina y el Guadalhorce, la atraviesan desembocando en el Mediterráneo.

Con 568.305 habitantes según el censo de 2009, Málaga es la sexta mayor ciudad de España por población y la segunda de Andalucía. Además, es la zona urbana más densamente poblada de la conurbación formada por el conjunto de localidades que se sitúan a lo largo de 160 km de la Costa del Sol y el centro de un área metropolitana que sobrepasa sus límites municipales abarcando otros 12 municipios que suman más de 850.000 habitantes.

Fundada por los fenicios en el siglo VIII a. C., Málaga fue una ciudad confederada del Imperio romano y una próspera medina andalusí cuatro veces capital de su propio reino, que decayó tras su incorporación a la Corona de Castilla en 1487. Durante el siglo XIX la ciudad experimentó una destacable actividad industrial y revolucionaria que la situó como primera ciudad industrial de España y le valió el título la primera en el peligro de la libertad. Escenario de uno de los episodios más sangrientos de la Guerra Civil Española y protagonista de la explosión del boom turístico de los años 60 y 70, Málaga constituye en la actualidad un notable centro económico y cultural a nivel autonómico y un importante nudo de comunicaciones gracias a su puerto, su aeropuerto y su estación ferroviaria de alta velocidad.

Málaga es candidata a «Capital Europea de la Cultura» en 2016.


Aunque con frecuencia se indica como étimo la palabra fenicia para la sal (cf. hebreo מלח mélaḥ, árabe ملح milḥ), el diferente consonantismo hace poco probable esta teoría. Problemas del mismo orden restan credibilidad a la tentadora explicación a partir del verbo *l-q-ḥ "coger, asir, torcer" con el preformante locativo *m- y con un sentido "lugar en el que se retuerce (el metal)" (*malqaḥ o similar), indicando la presencia de alguna fundición. Extralingüísticamente, esta teoría encuentra apoyo en la frecuente aparición de tenazas grabadas en las monedas acuñadas en Málaga. Lingüísticamente una teoría que puede sostenerse sin grandes problemas es la que apunta a una forma de la raíz semítica *m-l-k "reinar, rey, tener dominio", acaso indicativo de la presencia en suelo malacitano de un templo dedicado a alguna diosa, probablemente Astarté (a la que se le llama "reina del cielo" en la mitología semítica). Si tenemos en cuenta que los fundadores de Malaka proceden de la poderosa ciudad fenicia de Tiro y que en dicha ciudad el dios supremo era Melqart mlk-q (rey + ciudad) y que en la mayoría de las monedas encontradas de la ceca de Malaka aparecen en el reverso un templo y en el anverso la imagen de un dios, tampoco es descabellado deducir que ese templo y el nombre de la ciudad iban dedicados a ese dios supremo.


La verde y morá, como se conoce a la bandera malagueña, está dividida en dos mitades verticales, la parte izquierda de color morado y la derecha de color verde, con el escudo de la ciudad en el centro. Éste contiene en campo de azur una villa sobre unas peñas con un puerto en lo bajo, todo sobre ondas de mar de plata y azur; en cantón diestro de jefe, dos figuras que simbolizan a los patronos de la ciudad: San Ciriaco y Santa Paula; bordura partida de púrpura y sinople, cargada con cuatro haces de cinco flechas empuñadas por un yugo todo ello de plata y un ramo del mismo metal, alternando. El Timbre es una corona real abierta.

A partir del año 2005, el Ayuntamiento optó por representarse a través de un emblema a partir del escudo simplificado, buscando una mayor funcionalidad y adaptarse más a las nuevas tendencias en diseño gráfico. Ambos símbolos coexisten, pudiendo encontrar indistintamente el escudo o el emblema en base al tipo de evento o publicación en el que se represente.

El lema y títulos otorgados a Málaga son "La primera en el peligro de la Libertad, la muy Noble, muy Leal, muy Hospitalaria, muy Benéfica y siempre Denodada Ciudad de Málaga".

Los patronos de Málaga son los mártires Ciriaco y Paula y la Virgen de la Victoria. El emblema popular y turístico que caracteriza a Málaga es la estatua de El Cenachero, que representa al desaparecido oficio popular malagueño de cenachero, vendedor callejero de pescado. La flor que simboliza a Málaga es la biznaga, siendo el biznaguero otro personaje popular que se dedicaba a vender biznagas en la calle. Otros símbolos populares son el boquerón, pescado típico de la ciudad, y la Cerveza Victoria, fabricada en Málaga desde 1928, que se autodenominaba malagueña y exquisita.



El término municipal de Málaga está representado en la hoja 1053 del Mapa Topográfico Nacional. Limita al norte con los municipios de Almogía, Casabermeja y Colmenar; al este con Comares, El Borge, Totalán y Rincón de la Victoria; al oeste con Cártama y Alhaurín de la Torre; al suroeste con Torremolinos; y por el sur con el mar Mediterráneo.




El municipio de Málaga se extiende por tres comarcas naturales de diferente paisaje. La aglomeración urbana ocupa la mayor parte de la Hoya de Málaga, llanura aluvial costera formada por los estuarios de los ríos Guadalmedina y Guadalhorce. La mitad norte y la zona oriental del municipio corresponden al territorio montañoso de los Montes de Málaga, que llegan a alcanzar los 1.032 msnm en la Cresta de la Reina. Hacia el este se extiende la vega del Guadalhorce.


La ciudad está situada a una altitud de 11 msnm y se abre a una amplia bahía rodeada por las estribaciones meridionales de los Montes de Málaga, que desde el municipio del Rincón de la Victoria, recorren la ciudad paralelas a la costa en dirección este-oeste y que comprenden los montes y cerros de Calderón, San Cristóbal, Victoria, Gibralfaro, Los Ángeles, Coronado, Cabello, La Tortuga y Atalaya, continuando después hacia el interior a lo largo del valle del río Campanillas. Por el lado occidental cierran la bahía las sierras de Cártama y Mijas.

El litoral malagueño ha sido muy modificado por la acción humana a lo largo de la historia, encontrándose algunas partes de la ciudad en terrenos ganados al mar. En general, las playas situadas al oeste del puerto y la desembocadura del Guadalmedina son bajas y arenosas, mientras que hacia el lado oriental la costa presenta un relieve más abrupto, con formaciones montañosas muy cercanas al litoral.


La totalidad del municipio se encuadra dentro de la Cuenca Mediterránea Andaluza. Los cursos de agua son cortos y salvan grandes pendientes, por lo que a menudo provocan torrentes. Los dos mayores son el Guadalhorce y el Guadalmedina, que recogen la mayor parte del agua del municipio. La irregularidad del régimen de lluvias tiene como resultado que los cursos de agua sean intermitentes, estando a menudo secos en verano.



El clima de Málaga es mediterráneo subtropical húmedo. La temperatura media anual es de 18 °C, siendo su máxima media de 25,4 °C en agosto y la mínima media de 11,9 °C en enero. La suavidad domina el clima invernal, siendo prácticamente inexistentes las heladas, aunque éstas se han dado hasta los años sesenta y setenta del pasado siglo XX. Los veranos son calurosos, normalmente húmedos excepto cuando sopla el terral, viento seco del interior que dispara las temperaturas. En estas situaciones Málaga ha alcanzado los 44 °C (1978 y 1994).

Las precipitaciones se concentran en cortos periodos del año. La humedad media es de 66%, con 43 días de lluvia al año, concentrados en los meses más fríos. De hecho entre los meses de noviembre y enero cae el 50% de la precipitación media anual, que es de 524 mm. La irregularidad de las lluvias se manifiesta en episodios torrenciales de gran virulencia, siendo el récord de Málaga los 313 mm registrados en el observatorio del aeropuerto el 27 de septiembre de 1957, y la inundación del 14 de noviembre de 1989. Al año hay 2.815 h de sol. En 2007, Málaga fue la segunda ciudad más soleada de España, con 3.059 horas de sol, según se desprende de los datos de los que dispone el Instituto Nacional de Estadística, recogidos en su anuario estadístico. En 2009, el mes de julio ha sido el más cálido desde el año 1942. Según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología, en Málaga la temperatura media máxima ha sido de 32 grados, con tres días seguidos con temperaturas de 39 grados.





El origen de la mayor parte de la vegetación arbórea que cubre el municipio se sitúa en las repoblaciones forestales realizadas a partir de los años 30 del pasado siglo en los Montes de Málaga, con objeto de preservar a la ciudad de las grandes inundaciones que padecía a causa del río Guadalmedina. Las especies utilizadas en dichas repoblaciones fueron el pino piñonero, el pino resinero y sobre todo el pino carrasco, especie que se adapta perfectamente a los suelos pobres y muy erosionados.
A partir de estas repoblaciones, la vegetación autóctona mediterránea empieza a desarrollarse y en la actualidad se pueden apreciar encinas, alcornoques y quejigos, además de castaños, nogales, chopos, fresnos, madroños, mirtos y algarrobos, así como diversas especies de jara, brezo, labiadas, palmito, retama, tomillo, romero, esparraguera, etc. En las zonas más aclaradas del pinar se desarrolla el típico matorral mediterráneo, con especies resistentes a las sequías como es el caso del erguen, la aulaga morisca, el aladierno y la retama de escoba. A la sombra de este matorral o bajo el pinar, se desarrollan especies como coscoja, torvisco, enebro y brezo blanco.


La Desembocadura del Guadalhorce, pequeño paraje de marismas al sur de la ciudad, donde el río se bifurca en dos brazos formando un delta aluvial, contiene plantas acuáticas, vegetación perilagunar de carrizos, castañuelas y almajos principalmente, pero también álamos, eucaliptos, sauces, tarajes y palmeras.


Los Montes de Málaga sustentan un gran número de especies animales. Se han contabilizado más de 151 especies de vertebrados y un número mayor aún de invertebrados. Entre los anfibios se cuentan la rana común, el sapo común y el sapo corredor. Los reptiles están representados por 19 especies entre las que destacan el camaleón, especie en grave peligro de extinción, la salamanquesa, el lagarto ocelado, la lagartija y las culebras. Las aves representan el mayor grupo de vertebrados con casi 100 especies entre las que se pueden destacar las rapaces como el azor, el gavilán, el ratonero común, el águila perdicera, el águila calzada, el águila culebrera, y los a veces carroñeros, milano real, milano negro, el mochuelo, la lechuza común, el autillo y el cárabo.

Los mamíferos suman más de 30 especies que incluyen carnívoros como el zorro, el tejón, la jineta, el meloncillo, la comadreja y el turón; insectívoros como el erizo moruno, el topo ciego, la musaraña, la musaraña etrusca, que es el mamífero más pequeño del mundo, y el murciélago; roedores como la rata campestre, la rata gris, el ratón común, el ratón campestre, la rata de agua, la rata topera, el lirón careto, el topillo común, la ardilla, el conejo y la liebre mediterránea; así como el jabalí, uno de los mayores mamíferos que habitan los montes del municipio.


La desembocadura del Guadalhorce también contiene una rica y variada fauna de aves, reptiles y anfibios, entre las que destacan el morito, el flamenco, la espátula, la cigüeña negra, la gaviota de Audouin o la pagaza piquirroja, además de otras más comunes como garcillas, pardelas, charranes, fochas y anátidas. Además, la bahía de Málaga es una zona de reproducción de multitud de especies submarinas. En sus fondos de arena, fango y rocas se desarrollan bancos de moluscos como almejas, coquinas, peregrinas y corrucos. No obstante, los caladeros malagueños están en grave declive, debido a la presión pesquera y la pesca furtiva de inmaduros, siendo las especies más castigadas el boquerón, la merluza, la cañaílla, la sardina, el salmonete, la navaja, la vieira y la coquina.





Con 568.305 habitantes según el último dato publicado por el INE (576.725 habitantes a 1 de enero de 2008, según estadísticas del padrón municipal), la ciudad de Málaga es la sexta por población de toda España y la segunda de Andalucía. La suma de la población de los municipios que forman su área metropolitana asciende a más de 850.000 habitantes.
Durante los años 60 del pasado siglo hubo un importante movimiento migratorio hacia países europeos más industrializados. No obstante, entre 1960 y 1981 la ciudad experimentó el mayor crecimiento demográfico de su historia, ganando alrededor de 200.000 habitantes.A partir de los años 1980 la tendencia emigratoria se dirige al extrarradio y a municipios de su área metropolitana, principalmente Alhaurín de la Torre, Cártama y Rincón de la Victoria.

Evolución demográfica desde 1900 1900 1910 1920 1930 1940 1950 1960 1970 1981 1990 2000 2008
130.109 136.365 150.584 188.010 238.085 276.222 301.048 374.452 503.251 560.495 531.565 566.447


Desde finales del siglo XX Málaga se ha convertido en un foco de atracción para inmigrantes. El total de residentes extranjeros es de 40.495 personas, siendo las comunidades más importantes las formadas por ciudadanos marroquíes, argentinos, subsaharianos, ucranianos y colombianos. La comunidad gitana representa aproximadamente un 2%.

Los habitantes de la ciudad son mayoritariamente de fe católica. La segunda fe por número de adeptos es el islam, especialmente ciudadanos de origen magrebí. La comunidad judía de Málaga,tiene casi 1.500 años de presencia en la ciudad y es una de las más grandes de España. Los evangélicos también hacen notoria su presencia en la ciudad con múltiples y diversas iglesias.

Según datos de Eurostat de 2004, el salario bruto mensual de los malagueños de toda la provincia (1.133 euros) era casi tres veces inferior a la media salarial europea (2.977 euros) y casi la mitad de la media española (2.081 euros), si bien se sitúa por encima de la media andaluza (1.050 euros).

El lugar donde se asienta la ciudad existía un poblamiento túrdulo, en base al cual los fenicios fundaron la colonia de Malaka, atraídos por las buenas condiciones para el atraque en su puerto natural y la gran cantidad de yacimientos de plata y cobre existentes.Tras un período de dominación cartaginesa, Malaka pasó a formar parte de Roma. En la época romana la ciudad (en latín Malaca) alcanza un notable desarrollo. Convertida en ciudad confederada, se regía por un código especial, la Lex Flavia Malacitana. A esta etapa pertenecen el teatro romano y algunas piezas escultóricas conservadas en el Museo de Málaga.
La decadencia romana da paso a la dominación de los pueblos germanos, que sobre el año 411 arrasaron las costas malagueñas. Con la intención de reconstruir el Imperio romano, el emperador bizantino Justiniano I conquista, entre otros territorios, Málaga, que fue la capital de la provincia de Spania durante un breve período. Los bizantinos serían expulsados por los visigodos en el 615.

Tras la conquista árabe, Mālaqa (en árabe مالقة) se convirtió en una ciudad floreciente, rodeada por un recinto amurallado junto al que se asentaban los barrios de comerciantes genoveses y las juderías. Málaga llegó a ser capital de la taifa hammudí, así como de otros tres efímeros reinos posteriormente. De esta época quedan trazas en el centro histórico y en dos de sus principales monumentos: la Alcazaba y el Castillo de Gibralfaro. Contaba Mālaqa con dos arrabales fuera de las murallas, un comercio que poseía un discreto radio de acción con Marruecos y una clase media dedicada a la artesanía y al comercio. En esta etapa vivió uno de sus hijos más ilustres: el filósofo y poeta judío Ibn Gabirol.

La conquista de la ciudad por los Reyes Católicos en 1487 supuso un episodio sangriento en la guerra final contra el Reino nazarí de Granada. El asedio de la ciudad fue uno de los más largos de la Reconquista, duró 6 meses y cortó el suministro de alimentos. La ciudad se rindió el 18 de agosto, entrando los reyes triunfalmente el día siguiente. La población fue castigada a la esclavitud o a pena de muerte.



Bajo la dominación castellana, la ciudad empezó a cambiar su trazado urbano y se empezó la construcción de la Catedral de Málaga sobre los cimientos de la mezquita mayor, cuyo arquitecto fue Diego de Siloé. Las iglesias y conventos construidos fuera del recinto amurallado empiezan a aglutinar población, dando lugar a la formación de nuevos barrios extramuros como La Trinidad o Capuchinos.

Del siglo XVI al siglo XVIII la ciudad entró en una época de decadencia, no sólo por las consecuencias que trajo consigo el levantamiento de los moriscos y su posterior expulsión, sino también por las epidemias e inundaciones provocadas por el río Guadalmedina, que se vieron acompañadas de varias malas cosechas sucesivas durante el siglo XVII, así como de epidemias, terremotos, explosiones de molinos de pólvora y las levas de soldados.

En el siglo XVII, el vino, las pasas y la seda eran los productos preeminentes de las exportaciones malagueñas. La aristocracia acaparaba los altos cargos y el municipio, pieza básica del gobierno de los Austrias, sufrió las consecuencias de la corrupción general de la época por la venta de cargos y su sometimiento a las oligarquías ciudadanas. Las clases marginales se agrupaban en bolsas de pobreza en los barrios periféricos y la esclavitud persistía, pero se observaba ya el auge de la burguesía, grupo que va a sentar las bases del auge económico del siguiente siglo. Con la llegada del siglo XVIII, a pesar de una gran cantidad de catástrofes, (la ciudad sufrió seis inundaciones, siete hambrunas, seis epidemias, cuatro guerras y dos terremotos), la ciudad empieza a recuperarse.


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Durante gran parte del siglo XIX, Málaga fue una de las ciudades más levantiscas del país, contribuyendo decisivamente al triunfo del liberalismo en España. Tanta actividad revolucionaria le valieron el título "siempre denodada" y la leyenda "la primera en el peligro de la libertad".

Fue una ciudad pionera en la península con el inicio de la Revolución industrial, llegando a ser la primera ciudad industrial de España, y a mantener después el segundo puesto tras Barcelona durante años. Las actividades mercantiles también tuvieron un importante incremento y de 1860 a 1865 las comunicaciones sufren una gran revolución. Será ésta la época de las grandes familias burguesas malagueñas, algunas de ellas con influencia en la política nacional. Bajo la influencia de éstos, Málaga tiene ya dos sectores bien definidos, ambos enclavados fuera del centro de origen medieval: en el extremo occidental el paisaje urbano empieza a configurarse influenciado por la actividad industrial, mientras que en el otro extremo de la ciudad empiezan a aparecer villas y hoteles.

Con la renuncia al trono de Amadeo de Saboya se producen grandes disturbios y se declara el Cantón de Málaga. La vida política malagueña durante el sexenio democrático (1868-1874) se caracterizó por un tono radical y extremista. El republicanismo federal logró fuertes apoyos en las clases populares y alentó insurrecciones que produjeron gran alarma entre los sectores acomodados.

La decadencia de la ciudad se inició a partir de 1880. La crisis hace cerrar las fundiciones malagueñas y vino acompañada por el derrumbe la industria azucarera y la plaga de filoxera, que hundió al viñedo malagueño. El abandono de estas fincas trajo consigo una fuerte deforestación de las laderas, lo que causó un incremento de las avenidas de agua, que provocó muchos desastres y muertos hasta bien entrado el siglo XX.



Los principios del siglo XX son una etapa de reajustes económicos en los que se produce un progresivo desmantelamiento industrial y un fluctuante desenvolvimiento del comercio. Todo ello, en el seno de una sociedad atrasada y escasamente alfabetizada, en la que una reducida oligarquía desempeña el papel hegemónico mediante el poder económico y político. Depresión económica, conflictividad social y dominación política hacen posible que el republicanismo pequeño burgués y el movimiento obrero afiancen sus posiciones.Uno de los puntos que más importancia tienen al respecto es el tema educativo. Desde éste se posicionan dos ámbitos de gran influencia en estos momentos, clericales y anticlericales.

En 1933, durante la Segunda República Española, salió de Málaga el primer diputado del Partido Comunista de España. Debido a esto y al gran número de militantes activos relacionados con el socialismo, el anarquismo y el comunismo, durante esta época Málaga era denominada Málaga la Roja, a pesar los sectores conservadores y ultraderechistas de la ciudad, cuya presencia también era numerosa. En febrero de 1937 el ejército sublevado, con la ayuda de los voluntarios italianos y a las órdenes del general Queipo de Llano, lanzó una ofensiva contra la ciudad que fue ocupada el día 7 de febrero. La represión de la dictadura militar franquista fue una de las más duras y crueles de la guerra, se calculan unos 17.000 fusilados, enterrados en fosas comunes como las del cementerio de San Rafael.

Durante la dictadura militar la ciudad vivió una expansión por el turismo extranjero hacia la Costa del Sol, que provocó un boom en la economía de la ciudad en la década de 1960,apoyado por la emigración masiva hacia otras zonas España y a países del norte y centro de Europa.