L@s últim@s romántic@s

Ser romántico
es una de las tantas facetas del alma:
la de la sensibilidad ante el amor.

Ser romántico es sentir
esa música suave que te corre por el alma.

Ser romántico es esa intensa pasión por el beso
el abrazo y la ternura.

Bailar apretados es el sello del romántico.
Y, quizás, la mejor expresión de felicidad.

Ser romántico es tener una herida abierta
que sólo se calma
con ese beso de gusto dulce e intensidad vital.
Ser romántico es vivir enamorado.

O estar enamorado.
O estar enamorándose.
O ser un eterno enamorado.

Ser romántico es saber disfrutar la adrenalina
de los ojos intensos de la belleza próxima allí acechando (…)
y no temerles.

Ser romántico es una vocación de riesgo
y aventura en pos de la delicia del amor.

Ser romántico es ese estado único
simple y mágico, hecho de suavidad y ternura.

Los seres románticos sólo tienen un sueño:
el momento único precedido por las caricias
y sellado con el beso
mientras la lenta música de fondo
nos hace flotar volátiles en nuestro paraíso.

El romanticismo es el rostro más bello del amor.
Si volviera a nacer, elegiría volver a ser romántico.